se presentan sudando, cansados y con las guitarras a cuestas. José tenía otros compromisos
y no ha podido venir. ¡Una lástima! Subimos las escaleras, hace muchísimo calor.
La intención es subir a la parte más alta de La Alcazaba, pero están cansados y decidimos
darles una tregua. Se sientan a la sombra, sacan las guitarras y empiezan a tocar.
Nadie les ha pedido nada. Me gusta el gesto. Se nota que no han venido, simplemente,
a cumplir con la entrevista y eso se agradece. Entre canción y canción hablamos.
Nos gusta tocar. Nos gusta mucho defender nuestro proyecto, nos sentimos muy
orgullosos de nuestra música. Nosotros partimos desde el punto de vista de la honestidad.
Creemos que si nosotros somos capaces de pasárnoslo bien, el que está
abajo (se refieren al público) tiene más papeletas de pasárselo bien. Mola que
la gente aguante tu espectáculo de dos horas sin cantarles ni una sola versión, ni
nada conocido, solo tus temas, tu disco. Y si aguantan es por algo, o porque no tienen
casa (risas) o porque están a gusto. En el escenario eres tú y el momento. Nosotros
cuando hacemos un concierto queremos que sea EL CONCIERTO. Un concierto
para recordar. Nosotros no diferenciamos un escenario grande de otro pequeño. No
diferenciamos entre que haya mucha gente o poca. Cuando te metes en la nube
del directo, da igual que haya diez o mil. Tocamos en cada concierto con la sensación
de que tienes que ganarte al público. Hablamos del fenómeno fan.
Nosotros tenemos un matrimonio que ha venido a vernos 24 veces. Un matrimonio
y dos niñas. Cuando las niñas empezaron a venir tenían 12 años y ahora tienen unos
17. Y se han puesto guapísimas. Apuntadlo esto ¿¿eh?? -nos dicen-. Pero es chulo. ¡24
veces, qué huevos tenéis! ¿No os cansáis? Además, en estos 24 conciertos se han comido
muchos conciertos iguales, porque en una gira empiezas con un repertorio y
el concierto es un guión. El tío y la mujer son majísimos. ¡Son geniales! Nos los hemos
encontrado en los sitios más inverosímiles. Se muestran asombrados y satisfechos.
Que vengan a verte siempre es señal inequívoca de un trabajo bien hecho.
Además, siempre tienes la sensación de estar quedando mal (con tus seguidores).
Cuando tú estás de gira nos gustaría estar toda la noche hablando con todo el mundo,
pasar un rato con ellos, como se merecen. Pero también tenemos que ser un poco
egoístas porque un concierto agota, no essólo el concierto, es el antes del concierto.
Cuando terminas, pues hablas con la gente, firmas un disco, te echas una foto… pero
tampoco te puedes pasar. Entonces siempre tienes las sensación de… ¡Joder! Con lo
que ellos hacen por nosotros que se vienen de Almería, se van… y nosotros no estamos
nunca al 100%. Pero es que es imposible. (…)
Siempre que hemos presentado disco en Madrid, la gente ha subido de Almería a
vernos, y eso mola mucho. A mi me sorprende porque yo soy muy déspota -habla
Juanmi-, yo creo que no subiría a Madrid a ver a nadie. Antonio le contesta: Pero no
digas eso chiquillo, ¿por qué dices eso? Después van y lo ponen. ¿Pero es que lo
vas a poner? -me pregunta Juanmi-. Lo van a poner en negrita -le dice Antonio-.(Risas)
Nos cambiamos de sitio. Así podemos seguir haciéndoles fotos con otras vistas de fondo.
Subimos a casi lo más alto de La Alcazaba. Escaleras y más escaleras.
Sudo nieve -dice Antonio-. Feria del Mediodía y después a La Alcazaba.
Son las fiestas de Almería y ya se sabe. ¡Ahí, con dos huevos! Desafío Extremo.
Ya me gustaría ver a Jesús Calleja aquí (risas) -añade Juanmi-.Les prometemos que no subiremos más.
Nos conocimos con la única pretensión de tocar, pero para nosotros. Durante un año
y medio tocamos todas las noches. No echaron de casa varias veces. Llegó a ser
una parte obsesiva. Vete con Juanmi, me decían. La primera canción que escribimos
juntos fue “Un día como hoy”. Antonio se puso a tocar y empezó: Yo soy el niño del
vertedero, y yo dije: hago balones de cuero / pa’que jueguen los futbolistas / esos que
hacen tanto dinero. Ten en cuenta que nos conocemos mucho, para bien y para mal.
Si yo tengo una idea le digo: Juanmi, no sé por donde seguir, y al día siguiente viene él
y le digo: ¡Coño! Eso es lo que quería decir. Como compositores nos conocemos muy
bien, quizá demasiado. Porque ya nos vemos venir. Ya es más fácil, son diez años.
Esto ya es una historia de amor sin sexo. A lo más que he llegado es al pelillo(Juanmi
le toca el pelo a Antonio). Es una historia, y una familia. Hemos vivido mucho tiempo
juntos. Nada más conocernos pusimos el proyecto por encima de las personas. Vuelvo a decirte,
la palabra honestidad, lo que repetimos últimamente, es lo que creemos. Hay gente
que nos dice honesto y modesto(más risas). ¿Se puede vivir de la música?
La música yo la comparo con el fútbol. Los futbolistas de primera división vivirán de
puta madre y los de tercera división, pues no tanto. En la música, por suerte o por
desgracia, hay un escalón muy grande. Los que están ahí arriba y los que están ahí
abajo. Yo, respetando a los albañiles, si me pagan 100 € por poner ladrillos o si me pagan
100 € por tocar la guitarra , yo prefiero tocar la guitarra.
Hablamos de los planes de futuro más cercanos. La gira está siendo muy intensa pero vamos
lanzados. Hemos dicho que no nos paramos ni para estornudar. Tenemos un
montón de canciones nuevas y alguna anterior que están funcionando bien y tenemos
muchas ganas de ponernos a grabar el cuarto disco, aunque nos sigan saliendo
conciertos…
Ya estamos maqueteando. La idea es no parar la gira hasta 2010. Ahora hemos encontrado
una banda con la que nos sentimos muy cómodos y con la queremos trabajar
el disco de otra manera. Que se note que hay un grupo detrás que ha captado
lo que es El Lunático. Y eso se tiene que notar por cojones. Pon cojones -me dice, y yo
pongo cojones-.
¿Qué tal la familia? Les pregunto para ir terminando. Fatal, contestan los dos casi a la vez. ¿No
ves que hemos venido solos? (risas). La familia entiende este circo o quiere entenderlo
en la medida de lo posible. Ya que preguntas, te diremos que buscamos
familia y estabilidad. Necesitamos tener un sitio donde volver después de este
maremágnum. Los dos necesitamos un sitio que huela a nuestra familia, a nuestros macarrones,
a nuestra tribu. Pero en realidad somos muy inconformistas, cuando estamos
en casa oliendo a macarrones estamos deseando salir a tocar, y cuando estamos
tocando estamos deseando volver a casa.
Ahora tienen 12 días libres y no saben qué hacer.




14 Octubre 2009 a las 11:12
Hola gentes!!
Que buena la entrevista!!! me he divertido mucho leyéndola. Que arte tenéis, leches!!!
Veo mucho positivismo en lo que decís, y noto que estáis muy agusto con todo ésto. Me alegro un montón de que “a vuestro favor os sople el viento”
Tengo que reafirmar todo lo que decís, puesto que he ido a algún que otro conciertillo ya con Mayca (llevo Macael metío en el sentío)….alguno que otro…. jajaja… y realmente es como lo decís, cada concierto que hacéis es único.
¡Gentes que no hayáis ido a ningún concierto de los niños!¡hacedme caso! no son un producto que envasan y luego lo sueltan en cada concierto, y a lo que salga…
cada concierto es único, es un aire fresco que te golpea la cara, son como la sonrisa que nos describe el señor Sanz en su “escaparate”…”siempre igual, pero distinta”.
Sois increibles… gracias por hacernos sentir tan bien con cada trabajo que hacéis.
Chapó colegas.
Charo